miércoles, 20 de marzo de 2013

Mi Camino Ignaciano. El regreso. (1)

Mi Camino Ignaciano. El regreso. (1)
 
Pasados unos días de descanso, comienzo a escribir esta crónica de mi último Camino andando. En esta ocasión es el Camino Ignaciano, pero a la inversa.
De regreso a casa tras cumplir la promesa de finalizar el Camino Ignaciano, en esta ocasión de Manresa a Loyola, las sensaciones vividas en éste Camino son diferentes a la vez anterior, que lo anduve de Loyola a Manresa.
El año pasado, a últimos del mes de febrero, comenzaba en Loyola el Camino Ignaciano hasta Manresa. A la llegada a dicha ciudad el día 16.03.2012, tras dieciocho días caminando, comenté que regresaría para hacerlo en sentido contrario.
Durante el mes de febrero de este año, lo he preparado todo para poder realizarlo. Me trasladé a Loyola para sacar la Credencial y conocí a la nueva encargada de la Oficina de Atención al peregrino, Inés Galdos.
Mi intención esta vez es de andar el Camino en dos o tres días más que la vez anterior para conocer mejor alguno de los lugares que en la anterior ocasión no lo pude hacer y porque una vez conocido el Camino, las posibilidades de alojamiento son mayores y la distancia de algunas etapas las puedo modificar con respecto a la anterior ocasión.
Tenía la experiencia de la vez anterior y sabía lo que me iba a encontrar, tanto orográficamente, como por los alojamientos, distancias etc. Tenía también la ventaja de conocer el terreno, el recorrido que ya estaba marcado por la flecha naranja, desde la entrada a Cataluña como en otras zonas del recorrido, aunque no en su totalidad.
Sigue faltando infraestructura para albergarse, aunque cada vez existen más opciones de alojarse en establecimientos económicos. He encontrado muchas personas y propietarios de establecimientos hosteleros que se van implicando en los entresijos de este Camino.
Por citar a algunos mencionaré: las chicas del albergue de Gallur; Mercedes, de la pensión Los Valles en Pina de Ebro; Sheyla, del Albergue de Calahorra; Elena, de la Pensión Silvano de Utebo; eli, de la Casa Rural Ibernalo, en Sta. Cruz de Campezo, etc.
En este Camino, otra ventaja que he tenido ha sido que desde Montserrat hasta Pina de Ebro coincide con el Camí de Sant Jaume o Camino Catalán de Santiago y desde esta población hasta Navarrete con el Camino de Santiago del Ebro, por lo cual es más fácil seguir el itinerario al estar todo él señalizado con la flecha amarilla, distintiva de dicho Camino.
La temida etapa de los Monegros entre Fuentes de Ebro y Bujaraloz de 48 Km, se puede programar de otra manera pues ahora existe alojamiento en Pina de Ebro.
He tenido experiencias agradables y menos agradables. Agradable, y mucho, fue encontrarme en Luceni con Lorenzo, “Wolf Piterman”. Un peregrino leonés al que conocí el año pasado cuando llegué a Montserrat. El estaba andando el Camino Catalán de Santiago con dos compañeros catalanes, desde el Cabo de Creus, con la intención de andarlo en varios tramos. Estuvimos juntos en el albergue de Gallur y al día siguiente caminamos juntos un tramo.
También coincidí esta vez con un peregrino alemán en Montserrat cuando llegué en la primera etapa. Comenzaba el Camino Catalán al día siguiente por el mismo camino que yo iba pero que hasta Castellnou de Seana, 88 km más adelante, no volví a coincidir con él.
Precisamente en este pueblo, Castellnou de Seana, tuve un desagradable contacto con el alguacil del pueblo, responsable del Albergue. Yo creo que el conflicto que tiene este señor, que para mí se lo ha creado él consigo mismo, con los responsables del bar Modern debería resolverse, para no perjudicar a los peregrinos.
En el resto del Camino, no volví a coincidir con ningún otro peregrino hasta el tramo entre Logroño y Navarrete. De Aquí en adelante hasta llegar a Loyola, tampoco me crucé con ninguno.
La anécdota curiosa, que en su momento me hizo pasar mucho miedo y que hoy me rio me pasó en Lapuebla de Labarca. Pasaba junto a un muro alto, de unos cuatro metros, y había en lo alto dos perros ladrándome. Yo, confiado por la altura de que no me podían hacer nada, les provoqué un poco. Uno de los perros, por la ira que tenía, se lanzó un poco hacia adelante y perdió pié. Caía encima de mí y me tuve que apartar. En el momento que se pegó contra el suelo, pegué tal grito por el miedo que tenía, que el perro se asustó más que yo y se fue corriendo.
Llegando a casa, a falta de tres etapas, tuve que interrumpir la marcha un par de días por el temporal de nieve que azotaba Euskadi, pues ese mismo día ya tuve que andar con nieve hasta más arriba del tobillo.
Finalmente terminé de andar el Camino el pasado día dieciséis de marzo, tras diecinueve jornadas andando y coincidiendo, por casualidad, con la misma fecha en que lo terminé un año antes.
A mi llegada me recibieron Inés Galdos, responsable de la Oficina del Peregrino, y Txema Vicente, Rector del Santuario de Loyola.

24.02.2013. Traslado a Barcelona y Manresa.
Con todos los preparativos realizados, éste día a las 8:16 tomo el tren Alvia en Zumárraga para trasladarme a Barcelona. Está cayendo una gran nevada en el pueblo. A las 13:18 llego a la estación de Sants de Barcelona y aquí mismo tomo un tren de cercanía a las 13:42 para trasladarme a Manresa, llegando a esta ciudad a las 15:02.
Debido a la hora que es, en la misma cantina de la estación como un bocadillo y a continuación me dirijo al Centro de Espiritualidad de la Cova de Sant Ignasi, donde tengo reservada la habitación para esta noche.
Recojo las llaves en la cocina pues hoy, al ser domingo, no está abierta la recepción. Me alojo en la habitación 102, que es la misma en la que estuvimos Aitor y yo la vez anterior en mi regreso a Manresa. Abono 35€ por la estancia y la cena de este día.
A las 16:30 me llama Gemma Alemán, del periódico Regió7 de Manresa, para hacerme una entrevista. Ya está en la puerta, así que bajo y hacemos dicha entrevista y luego bajamos hasta el Pont Vell para hacer unas fotos. Le pido que por favor me envíe un ejemplar del periódico, cuando aparezca la noticia y me comenta que será mañana.
Gemma me informa que se está celebrando una Feria Medieval en la ciudad, así que un poco más tarde me doy una vuelta por las calles adyacentes a la Seu y el Ayuntamiento. Muy buena organización, pues aparte de los puestos de venta, hay músicos por la calle, teatros, desfile de soldados, etc.
Regreso a la habitación, descanso un rato y bajo a las 20:30 a cenar. Lo hago en una mesa con una monja, Ana, que es de Zaragoza. Está de Ejercicios Espirituales. En el comedor se encuentra también otro grupo que está haciendo lo mismo. Entablamos conversación y da la casualidad de que conoce a mi primo Javier Legarra, Agustino Recoleto, y cuando éste se traslada a Zaragoza, le llama para conversar con ella.
La cena es ligera, pero suficiente: Sopa de fideos, ensalada, sándwich de jamón y queso y yogur, con vino y agua. Me despido de Ana y me desea suerte en el Camino. Después me voy a descansar a la habitación hasta el día siguiente.
En mi libro describo las distintas etapas realizadas y mis sensaciones al acabar cada una de ellas.
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