jueves, 13 de diciembre de 2012

Granada(1).

Granada(1).


Debido a la extensión del artículo y el álbum de fotos, esta entrada está dividida en dos capítulos.
Granada es municipio y capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Andalucía. Está situada en el centro de la comarca Vega de Granada, a una altitud de 738 m, en una amplia depresión formada por el río Genil y por el piedemonte del macizo de Sierra Nevada, que condiciona su climatología.
Fue capital del Reino Zirí de Granada, durante el siglo XI, y del Reino Nazarí de Granada entre los siglos XIII y XV. Tras la toma de la ciudad por los Reyes Católicos, se mantuvo como capital del Reino castellano de Granada y se mantuvo hasta 1833, momento en que se produjo una nueva división provincial en España, todavía vigente. Su escudo municipal ostenta los títulos de «Muy noble, muy leal, nombrada, grande, celebérrima y heroica ciudad de Granada».
Granada constituye un núcleo receptor de turismo, debido a sus monumentos y a la cercanía de su estación de esquí profesional, así como a la zona histórica conocida como La Alpujarra y también a la parte de la costa granadina conocida como Costa Tropical. De entre sus construcciones históricas, la Alhambra es una de las más importantes del país, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984, junto con el jardín del Generalife y el Albaicín. Su catedral está considerada como la primera iglesia renacentista de España.
En el siglo XI los ziríes trasladaron la capital de Medina Elvira, Ciudad Elvira, a Medina Garnata. La etimología del topónimo es discutida y podría provenir tanto del árabe Gar-anat, Colina de peregrinos como del latín granatum, granado.
Los restos más antiguos que se han excavado en la ciudad de Granada se han datado hacia la mitad del siglo VII a. C. y corresponden a habitaciones pertenecientes a un oppidum íbero denominado Ilturir. No se tiene constancia de asentamientos anteriores a esta época, aunque en las cercanías existieron poblados de importancia. Ocupaba unas 5 ha en la cima de la colina de San Nicolás, en la margen derecha del río Darro. Estaba rodeada de una muralla que, en el siglo VI a. C., se amplió como consecuencia del crecimiento poblacional. En el siglo IV o III a.  C., pasó a ser conocida por el nombre de Iliberri y quedó incluida en el área controlada por los bastetanos y, desde una perspectiva más económica que militar, por los cartagineses.
La derrota de Cartago en la Segunda Guerra Púnica abrió las puertas de la ciudad a los romanos. Incluida en la Hispania Ulterior, obtuvo de César el título de municipio, con el nombre de Municipium Florentinum Iliberitanum, de forma que las fuentes romanas de los siglos siguientes la citan casi siempre como Florentia. Más tarde quedó englobada en la Bética y, finalmente, hacia el siglo I d. C., incorporada al Conventus Astigitanus.
Las excavaciones arqueológicas no han convalidado el carácter de ciudad importante, que dio tres senadores y un cónsul a Roma, además de ser sede de un Concilio cristiano, alrededor del año 304 d. C. En cualquier caso, debió quedar arruinada en algún momento de la Alta Edad Media. Desde los tiempos de la creación del Emirato de Córdoba y hasta la caída del Califato, entre los siglos VIII y XI, el solar de la actual ciudad de Granada estuvo deshabitado, permaneciendo solamente los restos del oppidum ibérico, usado como fortaleza en los tiempos de la Rebelión de los muladíes siglo IX.
Las turbulencias que originaron la formación de los Reinos de Taifas dieron el trono del de Granada a los Ziríes. El primero de ellos, Zawi ben Ziri, fundó la nueva ciudad de Madinat Garnata en 1013, alrededor del castillo existente, Medina Elvira, que quedó despoblada alrededor del 1020, y arruinada. A partir de entonces, la Granada musulmana, tuvo tres fases claras de evolución.
Época zirí: Inicialmente se ocupó de forma intensiva la zona situada en el centro del actual barrio del Albaicín, conocida como Alcazaba Cadima, al-Qasba Qadima. Para finales del siglo XI ya estaba urbanizada y rodeada por una muralla que aún subsiste en buena medida embutida parcialmente en el caserío urbano. La ciudad zirí tenía unas 4.400 casas repartidas en varios barrios situados en la colina del Albaicín.

Época bereber: La estructura urbana de la ciudad se modificó escasamente en el largo periodo de dominación de los almorávides y los almohades (1090-1269). Se amplió el recinto amurallado, abriéndose puertas como el Arco de las Pesas y Bib-Albunaida, Puerta Monaita, ambas aún en pie. También corresponde a ésta época la desaparecida Bib-Alfajjarin, o de los Alfareros, y el castillo conocido como Torres Bermejas. Los almohades dejaron edificios de interés, como el Alcázar Genil, y amurallaron los arrabales del este, donde hoy está el barrio del Realejo.
Época nazarí: La creación del Reino de Granada, impulsó el crecimiento y la riqueza de la ciudad, amurallándose los arrabales del Albaicín, y levantándose la ciudad palatina de la Alhambra. Su construcción se inició por el rey Alhamar aprovechando la existencia de una antigua fortaleza zirí. Su hijo, Muhammad II erigió la mayor parte de las zonas palaciegas. Para el comienzo del siglo XIV existía ya una medina con comercios, viviendas privadas y edificios comunitarios. La mezquita real fue edificada por Muhammad III y Madinat al-Hamra era ya un verdadero núcleo urbano. La ciudad nazarí quedó organizada en seis distritos amurallados comunicados entre sí por puertas que se cerraban durante la noche.
La ciudad permaneció con esta estructura hasta el siglo XVI, tras la conquista de Granada por los Reyes Católicos aunque los once años que siguieron a la entrega de la ciudad generaron cambios que acabarían por modificar de forma importante su carácter.
A pesar de que, en 1491, un poderoso ejército castellano penetra en la Vega de Granada y pone sitio a la ciudad, ésta no cayó como consecuencia de un enfrentamiento entre ambos ejércitos sino mediante un proceso de negociación que culminó el 25 de noviembre de ese mismo año con la firma de las correspondientes Capitulaciones. La rendición se produjo el 2 de enero de 1492. Las capitulaciones eran muy generosas para los granadinos: Podían seguir practicando libre y públicamente su religión, se respetarían sus propiedades y se mantendría la vigencia del derecho islámico en litigios entre muslimes, creándose la figura de jueces mixtos cuando se tratase de litigios con cristianos. Se creó además un ayuntamiento musulmán, y se previeron franquicias fiscales por tres años. Los reyes nombraron primer arzobispo de Granada a Hernando de Talavera, confesor de la reina Isabel y hombre moderado. Sin embargo, cuando en 1499 la Corte se instala temporalmente en Granada muchos se escandalizaron de la pervivencia del Islam. El nuevo confesor de la reina, fray Francisco Jiménez de Cisneros, arzobispo de Toledo, inició una dura campaña de conversiones forzosas y procesos inquisitoriales. Esta política generó graves revueltas en el Albaicín, especialmente tras la conversión por Cisneros de mezquitas en iglesias, que se extendieron a otras zonas del reino, y que fueron sangrientamente reprimidas. Los Reyes Católicos aprovecharon estos hechos para declarar nulas las Capitulaciones y ordenar una primera expulsión de moriscos y la reclusión de los restantes en un "gueto" situado en Bib-Rambla.
A continuación la primera parte del reportaje fotográfico.
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