lunes, 10 de septiembre de 2012

El Dolmen de la Hechicera

Dolmen de La Hechicera.

Entre la majestuosa Sierra de Cantabria y las orillas del Ebro se extiende un territorio de suaves colinas donde se funden modernidad y tradición. La Rioja Alavesa, cuna de vinos de renombre internacional, es un museo vivo donde el visitante disfruta de pueblos cargados de historia, en fuerte contraste con magníficas bodegas de diseño vanguardista. Un periplo por estas tierras nos lleva además a descubrir magníficos restos prehistóricos, como el dolmen de la Txabola de la Hechicera, que sigue hechizando con su belleza a quienes llegan hasta él.

Salpicado de interesantes restos prehistóricos, caracterizado por un entorno que entremezcla viñedos, bosques de encinas, arroyos y barrancos se encuentra Elvillar/Bilar.

 Un pequeño municipio situado a unos 585 metros de altitud al sur del territorio histórico de Álava, a 6 kilómetros de Laguardia, y pertenece a la Cuadrilla de Laguardia-Rioja Alavesa. De carácter eminentemente agrícola, consiguió su independencia con el título de villa en el año 1667.

Rodeado de un paisaje sin igual de grandes extensiones de viñedos y en medio de un bello paraje rodeado de montañas se encuentra este interesante monumento funerario ubicado en un lugar excepcional de la campiña alavesa.

El Dolmen de la Txabola de La Hechicera es uno de los dólmenes más importantes de Euskadi, probablemente sea el más grande y el que mejor conservado está de toda la zona. Tiene ese aire de superstición y magia que encierran siempre estos lugares.

Además del nombre que ya nos hace volar la imaginación sobre posibles hechos acaecidos en este lugar la víspera de las fiestas, en torno a la Virgen de Agosto, se celebra un akelarre en las inmediaciones del dolmen; una representación con un macho cabrío, brujas... En el que la música de txalaparta y otros instrumentos realizados de materiales naturales amenizan el evento.

Descubierta por Alvaro de Gortázar y Carlos S. de Tejada en 1935, fue excavada en varias etapas. El túmulo está constituido por la cámara y el pasillo de acceso, pero todo ello estaba cubierto de piedras y tierra, de tal forma que parecía una cueva. Esas piedras se retiraron hace años y muchas otras se quedaron sobre el terreno.

El año pasado el dolmen ha cambiado de imagen de una forma radical tras sacar a la luz su tamaño y la base de piedras que se colocaban antes de las grandes lajas. De momento, ese espacio está pendiente de que haya dinero para que se pueda realizar una mejora del entorno, pero el Ayuntamiento ya se ha encargado de mejorar los accesos por carretera, aunque falte señalización más moderna.

El dolmen de La Hechicera no se trata de dos troncos de conos superpuestos, como se creía desde su descubrimiento en 1935, sino de una única estructura tumular que alcanza los 30 metros de diámetro y que se alza más de dos metros sobre el terreno allí presente.

La cámara está formada por 9 losas que describen una figura poligonal. La galería está compuesta por 5 losas más las de cierre. La losa de cubierta estaba partida en tres pero después de restaurarla fue colocada en la que se supone fue su posición original.

Se han encontrado algunos fragmentos de cerámica modelada, algún resto de sílex y algún huesito, pero es muy esporádico. Es normal que aparezcan pocas cosas, porque este no era un lugar donde los antiguos generasen materiales. Se han realizado pruebas con carbono-14 en restos de La Hechicera y los resultados hablaban de personas que habían vivido hace 4.700 años.

El túmulo que ellos veían era como una montaña con una entrada, quizás rememorando un poco sus hábitats, ya que ellos vivían en cuevas al pie de la sierra. Se ha dejado el lugar lo más integrado posible con el paisaje.

Además, La Hechicera consta de la singularidad. Parece que tiene dos plataformas tubulares. Es muy raro y no suele ser habitual. Son técnicas de construcción de quienes las hicieron, que no son frecuentes. Es el único caso en Rioja Alavesa.

Airoso monumento formado por una cámara poligonal de 9 losas y otra más de cubierta. El corredor conserva 5 losas y una transversal que divide el pasillo. El túmulo se encontró muy arrasado, sin llegar a cubrir toda la estructura.

Como en otros dólmenes, los restos arqueológicos responden por su tipología y material a diversos momentos: los más antiguos son los microlitos geométricos, las hachas pulimentadas y un posible resto de dolo-espátula; son más recientes un cuenco campaniforme, varias puntas de flecha de sílex de pedúnculo y aletas y algunos restos metálicos.

Un dolmen, que en bretón quiere decir mesa grande de piedra, es una construcción megalítica consistente por lo general en varias losas ortostatos hincadas en la tierra en posición vertical y una losa de cubierta apoyada sobre ellas en posición horizontal. El conjunto conforma una cámara y está rodeado en muchos casos por un montón de tierra de sujección o piedras que cubren en parte las losas verticales, formando una colina artificial túmulo, distinguible como marca funeraria.

Estas estructuras se dan en Europa Occidental, sobre todo en la franja atlántica, y fueron construídas durante el Neolítico final y el Calcolítico. Su función atribuida suele ser la de sapulcro colectivo, pero también se cree que puede ser una forma de reclamar un territorio y reforzar la identidad grupal, dada la poca identidad de los poblados neolíticos en tránsito a los calcolíticos y que prepara las ciudades de la época del bronce.

Cuando al dolmen se le añade un pasillo que lo conecta con el exterior se le llama tumba de corredor a la manera de avenida para desfilar el cortejo funerario, cuya cámara puede estar construida con ortostatos (grandes losas) mediante una falsa cúpula hecha con lajas de piedra o haber sido excavada en la roca. es el promer ejemplo de habilidad constructiva al mover enormes bloques con el reto de mantener alzada la estructura.

Los modelos sencillos de dólmenes consisten en dos o más piedras verticales y encima una horizontal. Generalmente se acompaña de otras piedras en los alrededores de grandes dimensiones.
Un tercer tipo de tumba megalítica es la de galería, más tardía, en la que el corredor no se diferencia de la cámara, y que a veces cuenta con pilares, prototipo posterior de las columnas en los templos, con el fin de sostener las pesadas cubiertas
Estos monumentos tienen una función funeraria. Aparte del ajuar de cada individuo y de los materiales que propician los ritos, no es infrecuente evidenciar que este tipo de tumbas, sea en la puerta de entrada o en el interior de las paredes, se complementan con la ornamentación, desde el simple teñido de rojo hasta una recubrición de yeso, soporte de complicados dibujos geométricos (rojo, negro, blanco, amarillento...), simulando una especie de tapiz, pasando por grabados lineales más o menos profundos representando motivos solares, líneas onduladas, signos curvilíneos e incluso figuras humanas...

Los dólmenes de la Rioja Alavesa son fácilmente accesibles en coche, pero también existe la posibilidad de caminar hasta algunos ellos por pistas de asfalto, grava y tierra que discurren en parte entre viñedos.

Los servicios turísticos de la comarca proponen una ruta de senderismo que llega al dolmen de la Chabola de la Hechicera, la fuente La Uneba y el dolmen de Los Llanos, con posibilidad de realizar una ruta alternativa hasta el dolmen del Encinar.

La ruta comienza en la iglesia de Elvillar. La calle de la Herrería finaliza en una pista de tierra, a la izquierda, que conduce al arroyo de La Uneba. Se cruza un puente y se asciende un sendero que lleva a una pista asfaltada. Siguiendo por ella encontramos otra pista que lleva hasta el dolmen de La Hechicera, situado junto a una encina.

 Aitor Lopetegui Mugarza.

Fermín Lopetegui Loinaz. 07.09.2012

 
Nota: los textos se han conseguido por medio de folletos informativos y páginas Web y han sido adaptados a las fotografías.
Todas las fotografías son del autor del Blogg.

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